Resumen

Los niños suelen querer convertirse en portero desde muy pequeños. A continuación se ofrecen algunos consejos sobre cómo motivar y animar mejor a su hijo en su trayectoria como portero.

‍ 1. Consigue el equipo de protección adecuado

Incluso si su hijo quiere usar el mismo equipo que los porteros que ve en la televisión (camiseta de manga corta, pantalones cortos y poca protección), necesitará protegerse. Explíqueles que los porteros profesionales juegan con alrededor de 4 a 5 balones diferentes por partido en una superficie de juego perfecta, pero cuando hacen ejercicios específicos en los entrenamientos, usan pantalones protectores de chándal de portero, además de coderas y rodilleras , para evitar lesiones. -Gratis para el partido del fin de semana. ‍

2. Guantes: las herramientas de trabajo del portero

Los guantes son una herramienta esencial para un portero de fútbol 11 que juega en un campo de hierba. En el nivel junior, los guantes se utilizan ante todo para proteger las manos. Recomendamos que los porteros utilicen guantes con dedos enrollados desde pequeños. Los guantes enrollables ayudan a prevenir el riesgo de hematomas en los dedos más adelante en la vida adulta. El objetivo del guante es anticipar y proteger contra posibles lesiones por contacto con el suelo, el balón o los pies de otro jugador. A medida que el niño crece, los guantes se convierten en una herramienta para ayudar a que la pelota se adhiera mejor a las manos al atraparla. Le sugerimos que su hijo siempre tenga dos pares de guantes: uno para los partidos y un par mayor para el entrenamiento. Ambos juegos de guantes deben ser del mismo fabricante para que su hijo tenga una sensación constante de la pelota.

3. Una posición clave 

El portero es una posición única que le dará a su hijo un sentido de responsabilidad. También puede ser frustrante cuando transcurren algunos partidos y rara vez tocan el balón. Como padre, puedes ayudarlos a obtener cierta perspectiva, porque serán juzgados por cada una de sus decisiones y cada vez que toquen el balón. A diferencia de sus compañeros de equipo, no tienen margen de error y no podrán esconderse si no están jugando. Los porteros siempre repiten mentalmente sus partidos después, pero su hijo no debe dudar demasiado de sí mismo. Ayúdelos a dar un paso atrás y explíqueles que, dado que tienen una vista completa del campo, el papel del portero también es observar y guiar a los demás jugadores.

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