Resumen

Un guardabarros para bicicleta es un accesorio imprescindible que evita que te salpiquen rayas de barro en la espalda mientras conduces.

Un guardabarros es imprescindible para evitar que una gran franja de barro te salpique la espalda ante el más mínimo indicio de lluvia. Si quieres evitar tener que cambiar toda tu ropa después de cada viaje, necesitas los guardabarros adecuados. Hay varios criterios a considerar, desde su uso hasta la posición del guardabarros. ‍

1. Guardabarros según el uso

Hay varios tipos de guardabarros disponibles según el tipo de bicicleta . Los guardabarros para bicicletas híbridas y urbanas son largos y delgados y cubren toda la rueda trasera y/o delantera. Los guardabarros de las bicicletas de montaña son más anchos y cortos que los diseñados para la ciudad. También son más rígidos y estables, lo que los hace más adecuados para circular por terrenos accidentados, ya que no tocan la rueda. ‍

2. Posición del guardabarros

Los guardabarros protegen a los ciclistas de diferentes maneras según estén fijados delante o detrás. ‍

Guardabarros traseros

guardabarros trasero

Los guardabarros traseros generalmente se fijan detrás del sillín, encima de la rueda trasera. Para el ciclismo de montaña, opta por un modelo que se fije en la tija del sillín. Este tipo de guardabarros te protege un poco menos del barro, pero el barro es el menor de dos males: la ventaja es una mayor robustez, por lo que no tocará la rueda en absoluto. En las bicicletas urbanas o híbridas, el guardabarros tiende a fijarse al cuadro. Este sistema de fijación es fiable y además protege al ciclista. ‍

Guardabarros delanteros

Guardabarros delantero

Los guardabarros delanteros se fijan a la horquilla o debajo del cuadro para ofrecer la máxima protección contra la suciedad y las salpicaduras. Por lo tanto, le mantienen seguro protegiendo su visión.

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