Resumen

Cuando estamos mal equipados o carecemos de las herramientas adecuadas, el frío puede desanimarnos a caminar o convertir las salidas en pesadillas: espasmos, contracturas, surcos en las uñas, escalofríos.

1. Adapte las capas de ropa según el esfuerzo

No podemos decirlo lo suficiente, pero debes adaptar tu equipo a la intensidad de tu esfuerzo. Si durante la escalada no te molestas en quitarte el forro polar , corres el riesgo de sudar y quedar húmedo aunque lleves una camiseta transpirable. Una vez húmedo, es más difícil calentarse, especialmente en reposo. También puedes seleccionar ropa equipada con cremalleras de ventilación (aireación en el cuello, axilas) para ayudarte a regular la temperatura corporal. ‍

2. Proteger las extremidades

medias

Hay que tener en cuenta que el 8% del calor corporal se escapa por las extremidades (manos, cabeza, pies). Además, nuestro cuerpo prioriza el flujo sanguíneo al cerebro. Si este último es agradable y cálido, consumirá menos energía para mantenerse caliente y por tanto permitirá un buen flujo de sangre al resto del cuerpo, especialmente a las extremidades. Por lo tanto, siempre tenga consigo un par de guantes  y un gorro (o una diadema) en caso de que los necesite. Seleccione  calcetines calientes . Lo ideal es que también sean transpirables para evitar tener los pies húmedos al transpirar. Lo mismo se aplica a los zapatos. ‍

3. Lleva contigo una bebida caliente

chica tomando té caliente en las montañas

En pleno invierno, sustituye tu cantimplora o bolsa de agua habitual por un termo. Beber agua fría cuando hace frío puede resultar desalentador, aunque un cuerpo mal hidratado funciona peor y es más sensible al cansancio y al frío (además de afecciones menores como dolores de cabeza y tendinitis…). Además, las bebidas calientes pueden ser un estimulante para calentarte cuando tienes mucho frío. ‍

4. No te olvides de las capas base

Si hace mucho frío y tienes frío, ponte medias debajo de los pantalones (este consejo también puede evitar que tengas que invertir en pantalones especiales de invierno), guantes debajo de los guantes, etc.

5. Ajusta bien tus zapatos

No aprietes demasiado ni poco los zapatos, lo que buscas es una buena sujeción sin resultar incómodo. No dude en ajustar el ajuste en función de cómo se sienta durante la caminata, especialmente cuando vaya cuesta abajo. ¡Un zapato demasiado apretado corre el riesgo de alterar la circulación sanguínea y dejarle los pies congelados!

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