Resumen

¿Le falta el aire al subir las escaleras? ¡Una señal de que tu estado físico está disminuyendo! Quizás sea hora de empezar a hacer ejercicio nuevamente. Pero ¿cómo encuentras la motivación?

¿Cómo me motivo para hacer ejercicio?

El cómodo sofá llamando, cansado después de un duro día de trabajo, luchando por resistir el episodio 128 de la temporada 14 de tu serie favorita… o simplemente no puedes molestarte: hay 1001 (más o menos) buenas razones para no hacer ejercicio. Sin embargo, con el paso de los días sentirás que tu forma física baja, te faltará el aire, sólo subir las escaleras te hará jadear… ¡Es una señal! Una señal de que quizás haya llegado el momento de volver a hacer ejercicio con regularidad… Pero, ¿cómo encuentras la motivación?

1. Fíjese objetivos alcanzables 

Cuando se retoma el deporte después de un largo periodo de inactividad, lo más difícil es mantener la motivación a largo plazo. Por lo general, la gente tiende a apuntar demasiado alto y demasiado pronto. Eso les da aún más posibilidades de caer cuando no logran estos objetivos. Evidentemente, de nada sirve querer correr una maratón después de haber estado haciendo jogging durante 15 días, o intentar hacer press de banca con 100 kg cuando apenas hace 5 días que te apuntaste al gimnasio. ¡La clave es la progresión gradual! En primer lugar, elabora un plan adaptado a tu nivel actual para no perder la motivación. Avanzando poco a poco mantendrás la llama encendida y podrás avanzar lentamente hacia tu objetivo.

2. Tómese el tiempo y tómese el tiempo para hacer ejercicio

¿No tienes tiempo? La excusa falsa perfecta. Evalúe su situación (con calma): ¿cuántas horas al día pasa frente a su teléfono inteligente, viendo la televisión o frente a su computadora? Todo este tiempo podría perfectamente dedicarse al deporte. Es hora de cambiar gradualmente tus hábitos. Optimiza tus días: empieza por permitirte 30 minutos por la mañana antes de ir a trabajar, o por la noche antes de comer, para hacer el ejercicio que más te apetezca. Camina o corre alrededor de la manzana, trabaja tus abdominales, relájate con una sesión de yoga o pilates … ¡Hay tantas posibilidades!

3. Registre su progreso

Diariamente, y después de varias semanas de ejercicio, es posible que sientas que no progresas y que todo tu esfuerzo es en vano. Esa es la mejor manera de perder la motivación y darse por vencido. ¡No dejes que suceda! Para mantenerte motivado y ver tus progresos, ármate de una pequeña libreta: podrás utilizarla para anotar todo lo que hayas conseguido en cada sesión. Cuando vuelva a leer estas entradas días o semanas después, pronto se dará cuenta de lo lejos que ha llegado. ¿Qué podría ser más motivador que darte cuenta de que hace apenas 3 meses solo podías correr 20 minutos seguidos y ahora puedes hacer 10 km sin parar? ‍

4. Defina sus indicadores de desempeño

Una de las cosas más importantes cuando quieres mantenerte motivado para el deporte es cuantificar tu progreso. ¿Te encanta correr? Intenta mejorar tu tiempo corriendo 5 o 10 km. ¿Te atrae el entrenamiento de fuerza? Bate tu récord de flexiones o dominadas. ¿Tenista de corazón? Intenta jugar un set contra un oponente que parecía imbatible hace unos meses. Cuanto más te acerques a tu objetivo, más satisfecho te sentirás.

5. Haz deporte con otras personas

Es difícil divertirse entrenando solo en un rincón. Pero hay una solución fácil: ¡motivar a quienes te rodean a unirse a tu viaje deportivo! Hacer ejercicio con otras personas te dará un impulso y será más difícil cancelar una sesión cuando hayas acordado quedar con un amigo o colega. También puedes probar un deporte de equipo que te obligará a comprometerte. Hay muchas posibilidades: fútbol, ​​baloncesto, balonmano, voleibol… formar parte de un equipo también te da compañeros que cuentan contigo para los entrenamientos y partidos, lo que dificulta encontrar buenas excusas para no moverte.

6. Compre algunos equipos deportivos nuevos

Comprar lo último en material deportivo (una nueva raqueta de tenis , zapatos nuevos, un nuevo kit de natación…) a menudo te hace querer probar tu compra lo antes posible. Deja tu equipo donde lo veas: en tu cama, en tu salón… esto hará que quieras usarlo lo más rápido posible. Pero no olvides tu presupuesto: no querrás terminar el mes comiendo sólo pasta (aunque sea útil para hacer deporte).

7. Haz una promesa a alguien que te rodea o a ti mismo

¿Qué podría ser un compromiso más grande que prometerle a tu pareja, a tu amigo, a tu colega o a un miembro de tu familia que esta vez lo dices en serio, que vas a empezar a hacer ejercicio y a seguir adelante? ¿Por qué no redactar un contrato en papel y firmarlo con sangre (vale, exageramos un poco, pero ya entiendes)? No tendrás otra opción y este «pacto moral» significará que has dado tu palabra. También puedes hacerte esta promesa a ti mismo: simplemente verbalizar tus compromisos te impulsará a alcanzar el objetivo establecido.

8. Recompénsese por hacer ejercicio 

El deporte no se trata sólo de sufrimiento o sacrificio. La gente suele asociar el ejercicio con tener que seguir una dieta estricta y tener cuidado todo el tiempo… ¡pero todo depende de tus objetivos! En cualquier caso, siempre es bueno premiarte por conseguir tus objetivos, por ejemplo con una buena comida de la que no tengas por qué sentirte culpable. También puedes comprarte un par de zapatillas nuevas (por ejemplo) para celebrar tu progreso. Por encima de todo, el ejercicio debe ser placentero. ‍

9. Divide tu entrenamiento 

Cuando vuelvas a hacer ejercicio, no intentes transformar completamente tus hábitos. No debes ver el deporte como una limitación, sino como un placer que se irá adaptando poco a poco a tus necesidades. Inicialmente, para cambiar suavemente tu rutina, ¿por qué no interrumpir tu entrenamiento? Si te cuesta incluir una hora de deporte en tu día, no hay razón para no hacer 2 x 30 minutos, según tu horario. Es mejor hacer ejercicio regularmente (3 o 4 veces por semana) en pequeñas dosis, en lugar de hacer una sesión larga de 2 horas. La regularidad es la clave del éxito a largo plazo.

10. Ten confianza en ti mismo 

¿Parece una tontería decir eso? En cualquier caso, conviene recordar que la única persona con la que puedes contar es contigo mismo. Si haces ejercicio, es por ti y por nadie más. Así que sé amable contigo mismo. No te compares con otras personas: cada uno tiene su propio camino, su propio nivel y su propia historia… La buena noticia es que el progreso es accesible para todos y los resultados llegarán. Más buenas noticias: el progreso ni siquiera es una obligación. ¡Mantener las cosas constantes ya es un logro! 

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