Resumen

El agua juega un papel muy importante en el desarrollo infantil ayudando a potenciar sus sentidos y movimientos voluntarios. Para saber más sobre el papel de la natación en el desarrollo infantil, visite ahora.

Papel del agua en el desarrollo infantil

El agua es reconocida como un elemento muy importante en el desarrollo infantil. Ofrece muchas posibilidades que son difíciles de lograr en tierra firme o en el aire. ‍

1. Desde el nacimiento hasta los 6 meses

Un niño muy pequeño, jugando en una piscina infantil con su madre.

Los niños descubren sus cinco sentidos y el reflejo de succión que les lleva a llevarse a la boca todos los objetos que encuentran. En la piscina les encantan los juguetes que flotan, que tienen colores llamativos y que son fáciles de agarrar. Durante este periodo es muy importante el contacto con tu bebé, masajes y cosquillas por ejemplo. Aprovecha al máximo las propiedades del agua probando distintos métodos de porteo de tu bebé. A partir de las 6 semanas, los bebés pueden controlar su cabeza y producir movimientos voluntarios. Sienten mucha curiosidad por su entorno y por quienes les rodean y empiezan a gatear y moverse a partir del 5º mes. En la piscina ya puedes empezar a jugar con tu bebé con estructuras flotantes. ‍

2. De 6 a 12 Meses

niño aprendiendo a nadar en la piscina

Los niños dan grandes saltos en psicomotricidad durante este período. Aprenden a controlar sus cuerpos y sus movimientos. Se vuelven expertos en mostrarles a sus padres lo que quieren mediante sus movimientos y actitudes. También aprenden a sentarse hacia los 9 meses, lo que les permitirá cambiar un objeto por otro o lanzar pelotas, por ejemplo. A partir del décimo mes, el habla comienza a emerger y ocupa un lugar importante en el desarrollo del niño. En la piscina, cuando los niños quieran avanzar hacia un objeto, primero se les debe animar a que digan el nombre del objeto deseado. ‍

3. De 12 a 24 Meses

niños pequeños jugando en el agua y aprendiendo a nadar

A los 13 meses, los niños ya pueden ponerse de pie y tienen muchas ganas de aprender a caminar. En la piscina les encantará correr sobre colchonetas flotantes cogidos de tu mano. Al igual que mientras juegan, este es un período en el que los niños se concentran en sí mismos. Necesitan aprender por sí mismos y les suele resultar difícil compartir. En el agua experimentarán nuevas situaciones y empezarán a darse cuenta de que deben compartir sus juguetes con sus compañeros. Así es como comienzan a socializar y hacer nuevas conexiones y formar vínculos contigo y quienes los rodean. ‍

4. De 2 a 3 años

Niño de 3 años aprendiendo a nadar.

Los niños están empezando a aprender a ir al baño en tierra y los padres deberían animarles a ser cada vez más independientes y a hacer las cosas por sí mismos. Sus habilidades comunicativas se están desarrollando y pueden hacer muchas preguntas, especialmente sobre el mundo acuático. Quieren que los adultos jueguen cada vez más con ellos y empiezan a desarrollar un vínculo más fuerte con sus padres. Este es un momento que no querrás perderte. Se vuelven un poco más atrevidos y empiezan a aventurarse a aprender y descubrir cosas nuevas tanto en tierra como en el agua. Este es un momento para ser cautelosos y al mismo tiempo permitirles cometer errores y aprender de ellos. ‍

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