Resumen

¡Las ampollas son muy comunes al hacer senderismo! A veces pueden obligarnos a retroceder o cancelar la caminata del día siguiente. ¡Sepa por qué aparecen las ampollas y cómo detenerlas!

Las ampollas son el problema más común para los excursionistas, ¡y el más restrictivo! A veces pueden obligarnos a dar marcha atrás o incluso cancelar la caminata del día siguiente. ¡Descubre por qué se desarrollan las ampollas y cómo prevenirlas!

Las ampollas generalmente aparecen cuando nuestra piel se debilita por el roce, ya sea provocado por nuestros calcetines, calzado o cuerpos extraños. La humedad (provocada por la transpiración o factores externos) también puede influir porque debilita nuestra piel, haciéndola más vulnerable a la fricción. 

1. Pruébate los zapatos con cuidado antes de comprarlos, o al menos antes de salir a caminar 

Ya sea en una tienda o en casa al recibir un pedido por Internet, asegúrese de probarse sus zapatos. Ponlos a prueba en situaciones diversas: en llano, subiendo, bajando (las tiendas suelen disponer de pistas o minirutas que simulan diferentes tipos de terreno). Si realiza un pedido en línea, tenga un margen de seguridad en términos de un posible período de tiempo para cambiarlos. ¡No los entreguen en el último momento en su destino de vacaciones!

2. Evite usar sus zapatos o botas nuevos por primera vez en una caminata larga 

Evite usar zapatos nuevos

El calzado nuevo debe ablandarse (especialmente el cuero) y amoldarse a la forma de sus pies. Si algunas zonas todavía están rígidas, esto podría provocar una fricción localizada en los pies y provocar ampollas. Lo mejor es ir aumentando poco a poco la duración de tus paseos. También debes asegurarte de que tu plantilla (también conocida como plantilla interior) no resbale. Esto es especialmente relevante si has tenido que añadir una plantilla para ajustar la talla de tu calzado o una plantilla ortopédica. Algunas están diseñadas más para la vida urbana y son un poco brillantes, lo que puede hacer que tus pies se resbalen dentro del calzado y provoquen ampollas.

3. Elige calcetines adecuados a la morfología de tus pies 

Verifique la ubicación de las costuras, incluso si parecen muy finas, para asegurarse de que no rocen sus huesos ni causen molestias. No uses calcetines con agujeros o demasiado desgastados, porque ya no protegerán tus pies. ¡Y sobre todo usa calcetines del tamaño adecuado! Estos detalles son fáciles de pasar por alto, pero un calcetín mal ajustado se arrugará y provocará ampollas. También es importante colocar el calcetín correctamente en el pie cuando se lo ponga (asegúrese de que el talón del calcetín esté colocado sobre el talón, etc.). ‍

4. Prueba tu calzado y calcetines juntos 

calzado con calcetines

Los calcetines que resultan cómodos con un par de calzado pueden resultar incómodos con otro. No todo el calzado está diseñado de la misma manera: ya sea a nivel de componentes, montaje, zonas de apoyo… Y dependiendo de la forma de tus calcetines, algunos te provocarán ampollas. Presta atención a las condiciones climáticas: elige tu combinación según la temporada. Por último, recuerde que los cordones también desempeñan un papel para garantizar que su pie esté correctamente sujeto y sin molestias. No dudes en ajustar la tensión en función de tus sensaciones durante tu caminata, especialmente en los descensos. ‍

5. Mantén tus pies calientes y secos.

Si sientes la más mínima molestia provocada por la presencia de algún cuerpo extraño (piedras, arena, cortezas, etc.), detente y quítate el calzado para deshacerte de él. Si caminas durante varios días seguidos con los mismos calcetines, enjuágalos bien todas las noches para eliminar el polvo. Lo ideal es llevar 2 pares de calcetines, incluso para paseos cortos, para poder cambiarlos si tus pies se humedecen demasiado. Y sobre todo considera quitar las plantillas (innersoles) de tu calzado para dejarlos secar durante la noche. ‍

6. ¡Cuídate!

Cuídate

Es fácil olvidarlo, pero nuestro nivel de cansancio afecta a nuestro organismo. Nuestra piel es más sensible cuando estamos cansados. Es posible que un caminante con los mismos calcetines y calzado, que no suele ser propenso a tener ampollas, sufra una reacción diferente. Por ejemplo, durante las vacaciones, cuando el cuerpo libera la presión acumulada a diario. Nuestra alimentación también influye; El alcohol, por ejemplo, hace que nuestra transpiración sea más ácida y por tanto más agresiva para nuestra piel. Si a pesar de todos estos consejos sigues sufriendo ampollas, también puedes probar con cremas anti-ampollas, que reducen la irritación provocada por el roce. ¡Pero recuerda siempre comprobar si son adecuados para ti antes de salir a dar un largo paseo! Los baños de pies que contienen jugo de limón también te ayudarán a espesar tu piel para que no se debilite tan rápidamente.

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